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Terra
La Coctelera

Udongemanía

Libros publicados e inéditos de Udonge

9 Enero 2012

La balada del viejo pirata bourbon

 

La canción del pirata bribón

 

 

 

Udonge

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La canción del pirata bribón

 

Redondillas

 

Entre barricas de Madeira, bribones y briboncillos

alterna, bebe y navega el favorito del Caudillo,

en la mar encalmada del buen vinillo

para que su tripulación se ahogue en carenado polvillo.

 

Patapalo, entre trago y trago de ron,

sueña y suspira el curtido filibustero bourbon,

con trincar a Malizia, sobre la cubierta del "Bribón":

"¡mi catira capullito alelí!, ¡mi provocador bon-bon!".

 

Mientras el ebrio malandro navega a todo trapo,

a bordo, su Delfín le tasajea la jeta a navajazos,

cuando su capitán, verga mayor a sopapo,

ordena: "viento de bolina", ¡sacudirle mil latigazos!

 

Maniobras, barlovento, sotavento y regias licencias,

para rescatar tesoros inauditos y nobles carencias,

su carraca, echada a pique, para evitarle encalle en la impotencia y,

Patapalo, a la cabritilla catarí, devuelva a la esencia.

 

Abarloando bandidos, golfillas, galeones y polizones,

bolichea "El Bribón" entre la cayería trinitaria

calimbando a la machucada mulatilla sanitaria

que subastará en burdeles de los Borbones.

 

Su galeoncete, "Bribón", barloventando Matanzas

enfila su roda rumbo a Ordenanzas

rescatando matanceras calimbadas,

para regalárselas a su jefe Obama: las muy amadas.

 

Ganando a toda vela el sotavento en, Santiago,

proa rumbo a la base negrera de Guantánamo,

donde el gringo Mulato barbacoa circuncisos del páramo

con licencia para torturar, en timbas del duro trago.

 

 

Atracado por embarrancamiento, en las West Antillas,

el privateer bubónico calambea negras ararás sin tetillas

a ritmo de cadomblé, chacona, guineo y otras pitanzas:

las barraganas del "Bribón" bailan extrañas danzas.

 

Piando bajo la luna de isla Tortuga, una mulata le canta:

"A la sombra del chicharrón, entre guarapo y guarapazo,

a mi patizambo cubero maricajo, que le den culotazo,

para que viole blanquitas en la regala...

para que viole negritas en la escala...

para que viole chinitas a pie de cala...

para que viole flaquitas a pìe de...".

 

Sestea Patapalo entre las tetas de su catarí violada,

catirita fina; en el harén del jeque Jalufo, recibe alabanzas,

en tórridas noches del Caribe, sueña con ser raptada

y, ser vendida después, en tabernas sin bonanzas.

 

Un hilillo de vino portugués, para hinchar la verga;

en la bahía de Santiago, el negrero bebe aguardiente,

dejando que su tripulación, sobre cubierta, aticen al serga,

por virado, carcamán, santero, chivato  y mulatozo caliente.

 

Paloma, la cuarterona calafatea su agrietada pasa,

pues en La Española, en el burdel del Bocassa

enseña a bailar fandango y chacona a los piratas

que gustan del regio faisán y, pinchar tan turbias bravatas.

 

A la buena sombra del árbol lechero,

los marineros beben Madeira y atizan el polvero;

entre siestas y desperezos, las corridas sirgueras

hasta se olvidaron de chaconadas, chivitas y boleteras.

 

Tras ser "pasada por la regala", a Malizia le escuece su brasa:

cruel destino el suyo: ¡ser vendida al rey de los sarasas!

pues entre daifas, chorbitas y guayaberas,

ella es como la fruta drupa: ¡siempre la primera!

 

 

 

Traficando en las Bahamas con culies y cholitos,

a los que explotan los gringos en las haciendas mormones

vendiendo biblias majaderas y grifos periquitos

que en Wall Street hacen pasar por machos verrones.

 

Encriptada día y noche, en su valiosa babaca

esconde Malizia un diente del Mahoma recubierto de alpaca,

a entregar en secreto, a los prisioneros enculados,

trincados en Guantánamo, por órdenes del zafio Mulato.

 

Las fámulas de a bordo la tratan con desdén

son todas fulas cuarteronas expertas en bailén;

mandingas fulleras, amantes de la santería

gozadoras de lo ajeno, licenciadas en gatería.

 

Su misión secreta, es entrar en Guantánamo,

engatusando dentro del Cebón Lanero al guardián:

el bicho colecciona uríes y jequesas del catarí páramo

 a las que untarles las tetas con miel de Patabán.

 

En Habana Vieja, tasajeando sabinas cimarronas,

Bárbara, se tatuó culo y brebas para su Rey.

Aficionado su Patapalo a las indias chicharronas,

a las que espolvorea y machaca, por decreto-Ley.

 

En el lupanar estilo colonial de doña Mamona,

las sirgueras reales de Santo Domingo bailan chacona

dejando para sus fámulas, el pelar faisanes

dejando a su sargentona mayor, apalear caimanes.

 

Bárbara y Paloma: ríen, trincan, conspiran y cantan

contra su Rey: el taimado y ambicioso Mulato;

piratas afincados en Barataria, vudú danzan

con la ayuda de su Dios: un virado ingrato.

 

Apresada por Patapalo, en el estrecho de Malacca

la astuta jequesa Malizia, empolvada en perfidia

juega a los naipes franceses, marcados con albahaca

tejiendo y planeando rebeliones de envidia.

 

 

Qué un no lejano día, muy bien esmaltada

pasará por la piedra, a la muy ebria canalla,

que navega rumbo a la rebelde calcinada

donde su pinganillo babea y vomita en la borralla.

 

En la guarapería de María la bayamesa

nunca les falta a los bribones el refresco de Prú.

En los pinares mayarí, las santeras rezan en la dehesa

sacrificando a la bestia negra, degollando al caribú.

 

A la espesa sombra de la majagua hembra,

María trenza sogas con las que ahorcan al tirano Mulato;

en Sierra Maestra, se oyen cánticos de siembra;

en los cafetales de Bayamo: ya se cosecha sogas de esparto.

 

Muy traidor él, el Rey, a su propia nación

con madera de cochinera, María la santera taconea

al compás de una guajira, al compás de una habanera

para que su Rey Vudú, eructe al ebrio bobalicón.

 

Entre los nalgueos de Paloma, camino de Manzanillo

rumbo a la "Floridita", rumbo a Cojímar, rumo al pillo,

a visitar a Ernesto el dipsómano, siempre solo en la barra.

bebiendo mojitos, sin Ava Gadner, abrazado a su jarra.

 

Ava, ¡la más bella!, en la covacha "La Terraza"

hilvanando crónicas bélicas, a los pies de su mulata clara,

soñando con su Leopoldina, en noches de luna avara

cuando en isla Tortuga, guarachea moviendo su pasa.

 

Madame Obama, ya no ama a su Mulato,

desde que acaricia su mandolina, sin cordura...,

engolfada la mandinga, en cremas colombianas al clorhidrato,

dejándose sobar, por él, ¡amour canaille sin mesura!

 

En una mazmorra del Castillo del Morro, cuenta la leyenda

que Barbanegra escondió en Daiquirí su fabuloso tesoro

tras saquear en Barbacoa, la castellana hacienda y,

corrido por la fragata Chacona, recaló en la Quinta del Loro.

 

 

Al amanecer, viento en vela y verga en mano,

bucaneros gringos cañonean Sierra Maestra y Bayamo

con la ayuda marinera del traidor marrano,

con la ayuda de su especiado Mahoma y don Fulano.

 

Pick and run narizñatas policrespas nalgueando

cuarteronas, terceronas, mamelucos, grifos y fulitas

olisquean un botín de oro, sobando, sobando y bailando,

un botín de estrellas; un cargamento de catiritas y rubitas,

 

a las que saldarán en una taberna de Cartagena

comprándolas Madame Bateau, para su casino:

jebitas andinas a las que untará con clara de hiena,

reservándole la más hermosa para su turbio padrino.

 

Merodea por Santa Clara la fornicada princesa Malizia

persiguiendo un secreto, una corona y una pista;

nalguea y taconea la catarí experta en tacones y, acaricia,

su secreto: ¡nunca podría ser vista!

 

En la rada poniente de isla Margarita

las chicharreras rebeldes suspiran por la merienda

cuidan de doña Inés, siempre bien calladita

para que la soldada real no entre en su hacienda,

 

donde se esconde Lope de Aguirre, el etarra belicoso,

que conspira contra Felipe y contra el gobernador

abordando galeoncetes en estado ruinoso

huyendo con sus leales, en el vientre del roedor.

 

En Puerto Rico, Mulato Obama la esclavitud proclama:

todo en la isla le pertenece al moreno hampón;

sin avaricia: United Fruit, La Española le reclama

al corsario Patapalo, al bucanero torpón.

 

Barlovento y West Antillas ya no son de la Corona

las perdió el rey de España jugando al can-can,

jugando a las prendas contra su amante sacana,

mulatilla linda, mulatilla adicta al juego del pan-pan.

 

 

Entre fornicios, eructos de jequesas y otras felonías,

la cimarronada calafatea sabinas y come bellotas

en la hora del ataque final a Santiago: ¡bebed malvasía!

Es cosa de hombres conquistar Sierra Maestra: ¡por pelotas!

 

 

El rey cojitranco, desde el mirador de San Juan

Otea la mar encalmada, otea la mar embalsamada

 lLa Navy atacará al amanecer la dársena de Roldán

para acallar a la rumorosa tripulación amotinada!

 

Mientras el Rey Felipe sestea con Paloma y come conejitos.

escondido en el vientre de Jonás, el etarra don Lope

de Aguirre, ataca Barquisimeto bajo un fuego de mosquitos.

¡Ya sueña el rebelde vizcaíno con ser Don Capote!

 

As brincadeirinhas de Belem beben cachaça

suspirando por piratas rubios: ¡al abordaje!

de tantas garôtonas lindas sin melaza

suspirando para que sus babacas sean tomadas al pillaje.

 

En la playa de Copacabana embarrancó Patapalo;

su "Bribón" astillado para gozo de la belicosa tripulación,

cansada de  comer verrón, pólvora seca y trasegar róbalo,

mientras las indias nativas arden en ebullición,

 

para sofocar incendios y aplacar tempestades

en las cantinas de Nossa Senhora se bebe pereza

en un invierno frío de Río envuelto en oquedades

incapaz de rendirle culto a tan feliz ola de belleza.

 

¿Qué decir del malungo biriba que en cubierta sambea?

A popa y proa, las piraña cobra y demás vagabundas

venden maconha y pócimas que la rola menea.

Filhas da santa, do país da sal, oriundas...

 

Magia Preta nas favelas do Morro da Babilonia

faveladas, carachatos, piranhas e estrelinhas

mortas que beben na fonte da Celadonia

pela liberdade das bossanovistas feitinhas.

 

Teresinha gosta muito das baiúcas bacanas

onde falar da santa que brinca bazucada

acariocando ao son das fulanas

que na praia do Leme beben a leitada.

 

Farofa carioca para a rainha ardente

que na noite livre louva a meninada

a roubar sonhos no mar leite quente

que percorre o mundo da princesinha inamorada.

 

Minha Teresinha linda fai xin xim baiano pras zarcas

que choran na xepas mineiras a cachaça da santa

que sambean zaré, que sambean na rúa Treze de Maio,

terreiro da macumba, batuques e camdomblés.

 

Rutilo meigo de você na faze da safada,

sacanagem dos mortos mazombes.

Eu vou brincar para você na noite estrelada;

eu vou amar a você na maña reventada.

 

Na maloca da jequesinha da Malizia marea

mamaduras, bitoquinhas e madrançaría

no olhar das maconheiras zarcas da favela,

que brincan nos braços da lunfardia: loura melancolía!

 

Eu vou morrer entre as tetas da minha amada.

Eu vou amar os beiços da gurizada.

Morrer na gostosura dos seus amores.

Morrer: berrando a cançao dos rencores.

 

Feirado da frenopatia sonha co seu amor fouveiro

expressâo terma da garôta dalata

na capoeira chanfaneira do corrupçâo champetú

chiada polo ladrâo cachaceiro que mora na bravata.

 

A tonga da milonga do taburete

escoltase na escola da briga bangulé

beberrona belfuda..., nos beiços daquela mulher

que bichanea na igrexa do bon banquete.

 

 

A cabritinha nova da favela A Rosinha canta:

 

"Buçetinha linda, buçetinha nova

que brinca e sambea na noite da foda

entre os piratas da Madeira, en longa mamadura,

cando brigadeiros foden nas cadeas da pretura.

 

No Río vamos sambar; vamos beber; vamos brincar

nos braços da noite quente, nos morros do Lula o Loro;

sambando co meu amor Chico, eu quero fumar

maconha ata morrer de amor no monte Corcovado".

 

Montado en jaca vieja, cabalga el muy villano

 camino de la corte, a rendirle cuentas al Obama soberano

que cancanea entre las lindres de una cojitranca vedeta

para escarnio del belicoso Aguirre: ¡ya virrey en Venezuela!

 

Mulato y sus belfudas sirgueras cantan habaneras,

se enredan en despiojarse a pie de malecón,

donde grifos macutenos y espléndidas jineteras

cuentan los fulitas que robaron en el matancero bodegón.

 

"La Flaca", bayamesa de piernas aradas y bien talladas

por el deseo de un sargento santiaguero en el cadalso

se frota su olorosa pasa en la cantina enlutada,

mientras su amante Mongo esconde un fula falso.

 

En isla de Pinos, en la Ciénaga de los Bucaneros,

Patapalo escondió su cofre mordido  por los carneros.

Rumbo a Santa Fe, herido de un trabucazo inglés,

deja que sus mancebas le frotan con miel del mirandés.

 

Paloma y Bárbara Viñanegra sacan pátina a su "Bribón"

en una ensenada secreta de Cayo Confites,

manglar en dónde piensa atacar el Mulato al rey marañón,

que sestea entre las lubricadas tetas de doña Deshonor.

 

Pepe "el Mallorquín" y su goleta pirata "La Barca"

merodean por isla de Pinos, corleoneando por Guantánamo,

viejas urcas y arruinados jabeques procedentes de Jamaica,

rumbo a Nueva York y Puerto Rico, a los que asaltan.

 

La fragata "Vicuña" hizo explotar su santabárbara

estibada con cuatrocientos fulas calimbados

a los que Mulato Obama arrojó por la borda

para evitarse los trabucos del castellano armado.

 

Fondeados en el río Mal País, aguardan órdenes de mar,

antes de lanzarse al abordaje, del agente judío Mosen Elías,

con sucursal financiera en la misma Casablanca,

lupanar mandinga donde los circuncisos a rezar recalan.

 

Al timón del "Bribón", don Vitto Urdangarín,

caporale de la carraca real, navega rumbo a isla Caimana

paraíso fiscal dónde esconder su filantrópico botín

para escarnio de Patapalo y su realeza bacana.

 

En Belice, el Duque Empalmado pone en celo a su llorona:

"¡el condón  solidario, a diez fulitas el profiláctico!",

y, con la ayuda estratégica de la catirita Chacona,

se cepillan a don Alfredo, rey de los Gal, penene didáctico.

 

Untada en sebo de marrano cristiano, la jequesa Malizia

ataca a su Bin Jalufo, compinche del Mulato y jeque del pufo

torturador y asesino de chiítas, en salmuera sin franquicia

en las mazmorras de Guantánamo oliendo a pitufo.

 

¡Qué dicha sobre cubierta la del bribón Patapalo!

al sentirse abrazado por su cantante la palometa barragana.

¡Qué gozo el suyo al sentirse bicado por la astuta sultana!

en su regio papel del tonto, el cornudo y el malo,

 

mentras a mulatinha nova, Teresinha da Tijuquinha, canta:

 

"Vamos brincar, vamos amar, vamos follar

entre os très buracos daquela mulher.

 

Vamos chorar, vamos gozar, vamos mamar

entre os peitos da cabrithina linda a crise esquecer.

 

 

Na baiúca da mamadura o velho bribón desfondado morra,

escorregadio pelos bicotortos da sua cadela Paloma".

 

 

A cabritinha favelada continuará sambando no Carnaval do Grove..., disque..., depende..., co permiso da autoridade censora

 

 

 

  

  

 

  

 

 

 

Letra: Udonge

Arranchos musicais: Mito do Corgo

Comparsa mequiña: Os fillinhos da Pera

Título: O samba do velho bribón

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

La canción del pirata bribón

 

 

 

Udonge

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La canción del pirata bribón

 

Redondillas

 

Entre barricas de Madeira, bribones y briboncillos

alterna, bebe y navega el favorito del Caudillo,

en la mar encalmada del buen vinillo

para que su tripulación se ahogue en carenado polvillo.

 

Patapalo, entre trago y trago de ron,

sueña y suspira el curtido filibustero bourbon,

con trincar a Malizia, sobre la cubierta del "Bribón":

"¡mi catira capullito alelí!, ¡mi provocador bon-bon!".

 

Mientras el ebrio malandro navega a todo trapo,

a bordo, su Delfín le tasajea la jeta a navajazos,

cuando su capitán, verga mayor a sopapo,

ordena: "viento de bolina", ¡sacudirle mil latigazos!

 

Maniobras, barlovento, sotavento y regias licencias,

para rescatar tesoros inauditos y nobles carencias,

su carraca, echada a pique, para evitarle encalle en la impotencia y,

Patapalo, a la cabritilla catarí, devuelva a la esencia.

 

Abarloando bandidos, golfillas, galeones y polizones,

bolichea "El Bribón" entre la cayería trinitaria

calimbando a la machucada mulatilla sanitaria

que subastará en burdeles de los Borbones.

 

Su galeoncete, "Bribón", barloventando Matanzas

enfila su roda rumbo a Ordenanzas

rescatando matanceras calimbadas,

para regalárselas a su jefe Obama: las muy amadas.

 

Ganando a toda vela el sotavento en, Santiago,

proa rumbo a la base negrera de Guantánamo,

donde el gringo Mulato barbacoa circuncisos del páramo

con licencia para torturar, en timbas del duro trago.

 

 

Atracado por embarrancamiento, en las West Antillas,

el privateer bubónico calambea negras ararás sin tetillas

a ritmo de cadomblé, chacona, guineo y otras pitanzas:

las barraganas del "Bribón" bailan extrañas danzas.

 

Piando bajo la luna de isla Tortuga, una mulata le canta:

"A la sombra del chicharrón, entre guarapo y guarapazo,

a mi patizambo cubero maricajo, que le den culotazo,

para que viole blanquitas en la regala...

para que viole negritas en la escala...

para que viole chinitas a pie de cala...

para que viole flaquitas a pìe de...".

 

Sestea Patapalo entre las tetas de su catarí violada,

catirita fina; en el harén del jeque Jalufo, recibe alabanzas,

en tórridas noches del Caribe, sueña con ser raptada

y, ser vendida después, en tabernas sin bonanzas.

 

Un hilillo de vino portugués, para hinchar la verga;

en la bahía de Santiago, el negrero bebe aguardiente,

dejando que su tripulación, sobre cubierta, aticen al serga,

por virado, carcamán, santero, chivato  y mulatozo caliente.

 

Paloma, la cuarterona calafatea su agrietada pasa,

pues en La Española, en el burdel del Bocassa

enseña a bailar fandango y chacona a los piratas

que gustan del regio faisán y, pinchar tan turbias bravatas.

 

A la buena sombra del árbol lechero,

los marineros beben Madeira y atizan el polvero;

entre siestas y desperezos, las corridas sirgueras

hasta se olvidaron de chaconadas, chivitas y boleteras.

 

Tras ser "pasada por la regala", a Malizia le escuece su brasa:

cruel destino el suyo: ¡ser vendida al rey de los sarasas!

pues entre daifas, chorbitas y guayaberas,

ella es como la fruta drupa: ¡siempre la primera!

 

 

 

Traficando en las Bahamas con culies y cholitos,

a los que explotan los gringos en las haciendas mormones

vendiendo biblias majaderas y grifos periquitos

que en Wall Street hacen pasar por machos verrones.

 

Encriptada día y noche, en su valiosa babaca

esconde Malizia un diente del Mahoma recubierto de alpaca,

a entregar en secreto, a los prisioneros enculados,

trincados en Guantánamo, por órdenes del zafio Mulato.

 

Las fámulas de a bordo la tratan con desdén

son todas fulas cuarteronas expertas en bailén;

mandingas fulleras, amantes de la santería

gozadoras de lo ajeno, licenciadas en gatería.

 

Su misión secreta, es entrar en Guantánamo,

engatusando dentro del Cebón Lanero al guardián:

el bicho colecciona uríes y jequesas del catarí páramo

 a las que untarles las tetas con miel de Patabán.

 

En Habana Vieja, tasajeando sabinas cimarronas,

Bárbara, se tatuó culo y brebas para su Rey.

Aficionado su Patapalo a las indias chicharronas,

a las que espolvorea y machaca, por decreto-Ley.

 

En el lupanar estilo colonial de doña Mamona,

las sirgueras reales de Santo Domingo bailan chacona

dejando para sus fámulas, el pelar faisanes

dejando a su sargentona mayor, apalear caimanes.

 

Bárbara y Paloma: ríen, trincan, conspiran y cantan

contra su Rey: el taimado y ambicioso Mulato;

piratas afincados en Barataria, vudú danzan

con la ayuda de su Dios: un virado ingrato.

 

Apresada por Patapalo, en el estrecho de Malacca

la astuta jequesa Malizia, empolvada en perfidia

juega a los naipes franceses, marcados con albahaca

tejiendo y planeando rebeliones de envidia.

 

 

Qué un no lejano día, muy bien esmaltada

pasará por la piedra, a la muy ebria canalla,

que navega rumbo a la rebelde calcinada

donde su pinganillo babea y vomita en la borralla.

 

En la guarapería de María la bayamesa

nunca les falta a los bribones el refresco de Prú.

En los pinares mayarí, las santeras rezan en la dehesa

sacrificando a la bestia negra, degollando al caribú.

 

A la espesa sombra de la majagua hembra,

María trenza sogas con las que ahorcan al tirano Mulato;

en Sierra Maestra, se oyen cánticos de siembra;

en los cafetales de Bayamo: ya se cosecha sogas de esparto.

 

Muy traidor él, el Rey, a su propia nación

con madera de cochinera, María la santera taconea

al compás de una guajira, al compás de una habanera

para que su Rey Vudú, eructe al ebrio bobalicón.

 

Entre los nalgueos de Paloma, camino de Manzanillo

rumbo a la "Floridita", rumbo a Cojímar, rumo al pillo,

a visitar a Ernesto el dipsómano, siempre solo en la barra.

bebiendo mojitos, sin Ava Gadner, abrazado a su jarra.

 

Ava, ¡la más bella!, en la covacha "La Terraza"

hilvanando crónicas bélicas, a los pies de su mulata clara,

soñando con su Leopoldina, en noches de luna avara

cuando en isla Tortuga, guarachea moviendo su pasa.

 

Madame Obama, ya no ama a su Mulato,

desde que acaricia su mandolina, sin cordura...,

engolfada la mandinga, en cremas colombianas al clorhidrato,

dejándose sobar, por él, ¡amour canaille sin mesura!

 

En una mazmorra del Castillo del Morro, cuenta la leyenda

que Barbanegra escondió en Daiquirí su fabuloso tesoro

tras saquear en Barbacoa, la castellana hacienda y,

corrido por la fragata Chacona, recaló en la Quinta del Loro.

 

 

Al amanecer, viento en vela y verga en mano,

bucaneros gringos cañonean Sierra Maestra y Bayamo

con la ayuda marinera del traidor marrano,

con la ayuda de su especiado Mahoma y don Fulano.

 

Pick and run narizñatas policrespas nalgueando

cuarteronas, terceronas, mamelucos, grifos y fulitas

olisquean un botín de oro, sobando, sobando y bailando,

un botín de estrellas; un cargamento de catiritas y rubitas,

 

a las que saldarán en una taberna de Cartagena

comprándolas Madame Bateau, para su casino:

jebitas andinas a las que untará con clara de hiena,

reservándole la más hermosa para su turbio padrino.

 

Merodea por Santa Clara la fornicada princesa Malizia

persiguiendo un secreto, una corona y una pista;

nalguea y taconea la catarí experta en tacones y, acaricia,

su secreto: ¡nunca podría ser vista!

 

En la rada poniente de isla Margarita

las chicharreras rebeldes suspiran por la merienda

cuidan de doña Inés, siempre bien calladita

para que la soldada real no entre en su hacienda,

 

donde se esconde Lope de Aguirre, el etarra belicoso,

que conspira contra Felipe y contra el gobernador

abordando galeoncetes en estado ruinoso

huyendo con sus leales, en el vientre del roedor.

 

En Puerto Rico, Mulato Obama la esclavitud proclama:

todo en la isla le pertenece al moreno hampón;

sin avaricia: United Fruit, La Española le reclama

al corsario Patapalo, al bucanero torpón.

 

Barlovento y West Antillas ya no son de la Corona

las perdió el rey de España jugando al can-can,

jugando a las prendas contra su amante sacana,

mulatilla linda, mulatilla adicta al juego del pan-pan.

 

 

Entre fornicios, eructos de jequesas y otras felonías,

la cimarronada calafatea sabinas y come bellotas

en la hora del ataque final a Santiago: ¡bebed malvasía!

Es cosa de hombres conquistar Sierra Maestra: ¡por pelotas!

 

 

El rey cojitranco, desde el mirador de San Juan

Otea la mar encalmada, otea la mar embalsamada

 lLa Navy atacará al amanecer la dársena de Roldán

para acallar a la rumorosa tripulación amotinada!

 

Mientras el Rey Felipe sestea con Paloma y come conejitos.

escondido en el vientre de Jonás, el etarra don Lope

de Aguirre, ataca Barquisimeto bajo un fuego de mosquitos.

¡Ya sueña el rebelde vizcaíno con ser Don Capote!

 

As brincadeirinhas de Belem beben cachaça

suspirando por piratas rubios: ¡al abordaje!

de tantas garôtonas lindas sin melaza

suspirando para que sus babacas sean tomadas al pillaje.

 

En la playa de Copacabana embarrancó Patapalo;

su "Bribón" astillado para gozo de la belicosa tripulación,

cansada de  comer verrón, pólvora seca y trasegar róbalo,

mientras las indias nativas arden en ebullición,

 

para sofocar incendios y aplacar tempestades

en las cantinas de Nossa Senhora se bebe pereza

en un invierno frío de Río envuelto en oquedades

incapaz de rendirle culto a tan feliz ola de belleza.

 

¿Qué decir del malungo biriba que en cubierta sambea?

A popa y proa, las piraña cobra y demás vagabundas

venden maconha y pócimas que la rola menea.

Filhas da santa, do país da sal, oriundas...

 

Magia Preta nas favelas do Morro da Babilonia

faveladas, carachatos, piranhas e estrelinhas

mortas que beben na fonte da Celadonia

pela liberdade das bossanovistas feitinhas.

 

Teresinha gosta muito das baiúcas bacanas

onde falar da santa que brinca bazucada

acariocando ao son das fulanas

que na praia do Leme beben a leitada.

 

Farofa carioca para a rainha ardente

que na noite livre louva a meninada

a roubar sonhos no mar leite quente

que percorre o mundo da princesinha inamorada.

 

Minha Teresinha linda fai xin xim baiano pras zarcas

que choran na xepas mineiras a cachaça da santa

que sambean zaré, que sambean na rúa Treze de Maio,

terreiro da macumba, batuques e camdomblés.

 

Rutilo meigo de você na faze da safada,

sacanagem dos mortos mazombes.

Eu vou brincar para você na noite estrelada;

eu vou amar a você na maña reventada.

 

Na maloca da jequesinha da Malizia marea

mamaduras, bitoquinhas e madrançaría

no olhar das maconheiras zarcas da favela,

que brincan nos braços da lunfardia: loura melancolía!

 

Eu vou morrer entre as tetas da minha amada.

Eu vou amar os beiços da gurizada.

Morrer na gostosura dos seus amores.

Morrer: berrando a cançao dos rencores.

 

Feirado da frenopatia sonha co seu amor fouveiro

expressâo terma da garôta dalata

na capoeira chanfaneira do corrupçâo champetú

chiada polo ladrâo cachaceiro que mora na bravata.

 

A tonga da milonga do taburete

escoltase na escola da briga bangulé

beberrona belfuda..., nos beiços daquela mulher

que bichanea na igrexa do bon banquete.

 

 

A cabritinha nova da favela A Rosinha canta:

 

"Buçetinha linda, buçetinha nova

que brinca e sambea na noite da foda

entre os piratas da Madeira, en longa mamadura,

cando brigadeiros foden nas cadeas da pretura.

 

No Río vamos sambar; vamos beber; vamos brincar

nos braços da noite quente, nos morros do Lula o Loro;

sambando co meu amor Chico, eu quero fumar

maconha ata morrer de amor no monte Corcovado".

 

Montado en jaca vieja, cabalga el muy villano

 camino de la corte, a rendirle cuentas al Obama soberano

que cancanea entre las lindres de una cojitranca vedeta

para escarnio del belicoso Aguirre: ¡ya virrey en Venezuela!

 

Mulato y sus belfudas sirgueras cantan habaneras,

se enredan en despiojarse a pie de malecón,

donde grifos macutenos y espléndidas jineteras

cuentan los fulitas que robaron en el matancero bodegón.

 

"La Flaca", bayamesa de piernas aradas y bien talladas

por el deseo de un sargento santiaguero en el cadalso

se frota su olorosa pasa en la cantina enlutada,

mientras su amante Mongo esconde un fula falso.

 

En isla de Pinos, en la Ciénaga de los Bucaneros,

Patapalo escondió su cofre mordido  por los carneros.

Rumbo a Santa Fe, herido de un trabucazo inglés,

deja que sus mancebas le frotan con miel del mirandés.

 

Paloma y Bárbara Viñanegra sacan pátina a su "Bribón"

en una ensenada secreta de Cayo Confites,

manglar en dónde piensa atacar el Mulato al rey marañón,

que sestea entre las lubricadas tetas de doña Deshonor.

 

Pepe "el Mallorquín" y su goleta pirata "La Barca"

merodean por isla de Pinos, corleoneando por Guantánamo,

viejas urcas y arruinados jabeques procedentes de Jamaica,

rumbo a Nueva York y Puerto Rico, a los que asaltan.

 

La fragata "Vicuña" hizo explotar su santabárbara

estibada con cuatrocientos fulas calimbados

a los que Mulato Obama arrojó por la borda

para evitarse los trabucos del castellano armado.

 

Fondeados en el río Mal País, aguardan órdenes de mar,

antes de lanzarse al abordaje, del agente judío Mosen Elías,

con sucursal financiera en la misma Casablanca,

lupanar mandinga donde los circuncisos a rezar recalan.

 

Al timón del "Bribón", don Vitto Urdangarín,

caporale de la carraca real, navega rumbo a isla Caimana

paraíso fiscal dónde esconder su filantrópico botín

para escarnio de Patapalo y su realeza bacana.

 

En Belice, el Duque Empalmado pone en celo a su llorona:

"¡el condón  solidario, a diez fulitas el profiláctico!",

y, con la ayuda estratégica de la catirita Chacona,

se cepillan a don Alfredo, rey de los Gal, penene didáctico.

 

Untada en sebo de marrano cristiano, la jequesa Malizia

ataca a su Bin Jalufo, compinche del Mulato y jeque del pufo

torturador y asesino de chiítas, en salmuera sin franquicia

en las mazmorras de Guantánamo oliendo a pitufo.

 

¡Qué dicha sobre cubierta la del bribón Patapalo!

al sentirse abrazado por su cantante la palometa barragana.

¡Qué gozo el suyo al sentirse bicado por la astuta sultana!

en su regio papel del tonto, el cornudo y el malo,

 

mentras a mulatinha nova, Teresinha da Tijuquinha, canta:

 

"Vamos brincar, vamos amar, vamos follar

entre os très buracos daquela mulher.

 

Vamos chorar, vamos gozar, vamos mamar

entre os peitos da cabrithina linda a crise esquecer.

 

 

Na baiúca da mamadura o velho bribón desfondado morra,

escorregadio pelos bicotortos da sua cadela Paloma".

 

 

A cabritinha favelada continuará sambando no Carnaval do Grove..., disque..., depende..., co permiso da autoridade censora

 

 

 

  

  

 

  

 

 

 

Letra: Udonge

Arranchos musicais: Mito do Corgo

Comparsa mequiña: Os fillinhos da Pera

Título: O samba do velho bribón

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La canción del pirata bribón

 

 

 

Udonge

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La canción del pirata bribón

 

Redondillas

 

Entre barricas de Madeira, bribones y briboncillos

alterna, bebe y navega el favorito del Caudillo,

en la mar encalmada del buen vinillo

para que su tripulación se ahogue en carenado polvillo.

 

Patapalo, entre trago y trago de ron,

sueña y suspira el curtido filibustero bourbon,

con trincar a Malizia, sobre la cubierta del "Bribón":

"¡mi catira capullito alelí!, ¡mi provocador bon-bon!".

 

Mientras el ebrio malandro navega a todo trapo,

a bordo, su Delfín le tasajea la jeta a navajazos,

cuando su capitán, verga mayor a sopapo,

ordena: "viento de bolina", ¡sacudirle mil latigazos!

 

Maniobras, barlovento, sotavento y regias licencias,

para rescatar tes

Tags: borbon, bourbon

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