A don Alfredo no le gusta bailar chacona
A don Alfredo no le gusta bailar chacona
Tras un buen guisote de faisán, en adobo navarrico, qué nada mejor que bailar chacona, guineo o mameluco…
Al carismático boticario don Alfredo, no le gusta la chacona. Es baile canalla, de mulatos, mulatillas habaneras y malandros santiagueros.
La chacona, en La Habana y Barcelona, lo bailan putas portuarias y marineros sin atraque en las atarazanas de la Barceloneta y el Raval.
Barcelona, es tierra fértil y abonada para derrames mentales y fraudes fiscales. En la Paloma, las pajilleras del Apolo, a parte de ejercer su respetable profesión con orgullo y dignidad, te sacan a bailar si las invita a unas copitas de anís escarchado. En semejante antro ravalero, años atrás, me enseñaron a bailar guajiras y chaconada. La moza,-entrada en años y no poco vicio ramblero- se llama todavía Lolita, aunque en el Raval era más popular como La Tragapelotas.
Cierta noche, a la salida del periódico, me la encontré llorando en la Rambla, no lejos de Virreina. Lengua de víbora y experiencia letal de cobra, no le faltan a la celestina de San Pau. La invité a un trago duro en Boades. “Con tanta crisis encima, las negras cuarteronas de la Boquería, están tirando las mamadas a diez euros, mientras las nativas no rascamos huevo fresco”. Encabritada y rabiosa, se fumó mi mejor habano dentro del local, a pesar de las protestas.
Hacía una semana que no tragaba semen fresco y no tenía un euro entre teta y teta. A su manera, no es mala del todo. Las catiritas relamidas de la prostitución intelectual, son bastante peores.
“¡A este país no lo arregla ya ni don Alfredo!”, me escupió encima del mojito, mientras palpaba mis desnutrida testosterona.
Mi profesora de chacona es socialista de carnet. Nunca entenderá, por que algunas de las cenizas bolicheras, chorbitas rencorosas por el mal folladas y demás gebas lapin, de las que rodean al maromo ZP, están intentando liquidar el negocio de las mamadas a granel y, dejarla sin jornal, que llevarle a su chulo navajero Arturo.
“Tú, que eres un plumilla huevón del carallo: explícamelo, ahora mismo, ¡pijillo del Ensanche!”- me dijo, entre colérica y hambrienta-. “Será mucho mejor, que te lleve a devorar un bocadillo de anchoas con pimientos de Piquillo. No puedo tolerar que mi maestra de baile en la Paloma pase hambre a mi lado” -le dije, mientras llamaba al camarero reumático.
Fuimos, a un local fino de la Rambla de Catalunya, próximo a Muji, no lejos de La Perla…
“La culpa de todo lo qué pasa en Moncloa, la tiene “Morritos Calientes”, acosada día y noche por tortilleras profesionales que le calientan los ovarios con malas ideas. ZP es un calzonazos, rodeado de cobras venenosas… Cuando mande y ordene don Alfredo, las cosas serán diferentes… No habrá tanta mamoncilla en el gobierno; los machos serán más sensatos y tolerante que esas pendejas. ¡La tienen emprendida con las trabajadoras del sexo! ¿A santo de qué?”.
La pajillera del Apolo, quedó en pasar por mi redacción para entregarme un pliegue con firmas recogidas en el Raval de Poniente, entre el gremio de las prostitutas. Quieren organizar una gran mamada solidaria, a favor de don Alfredo, para recolectar votos, en las próximas elecciones... A veces, Tragapelotas es todo dulzura y corazón altruista.
“¿Crees, qué a tu camarada Alfredo, le gustaría aprender a bailar chacona, entre tus brazos de terciopelo”, -le dije mientras sorbía mi trago de Voll Damm doble negra.
“¡Qué te veo venir desde muy lejos! La Carmen, es la cara bonita del PSC. En semejante burdel antiobrero, -vendido a los liberales de Botín y BBVA-, odian a mi Alfredo, por ser todavía de izquierdas y, tener un par de huevones, para digerir estofados de faisán. La chacona, es danza vulgar, para mulatada y mulatillas baratas de barra… Yo, la aprendí en La Habana, en una taberna del Malecón… En la Paloma, enseño a bailar ritmos latinos a los pijos ricos del Ensanche”.
A la salida, se quedó petrificada frente a un escaparate de bragas muy caras, para señoras muy decentes, que protestan en los telediarios contra la prostitución en Virreina.
“¡Con lencería así de guarra, no habría cachirulo que se me resistiera! Las mías son baratitas, a euro la pieza… Las ricas, a parte de ser mucho más putas que las profesionales, encima huelen bien y se bañan en perfume francés… Cuando don Alfredo ocupe la poltrona del ZP, esas pijas viciosas se van a enterar…”.
Mi profesora de chacona, no dejará nunca de ser una ilusa soñadora. Se pasa media vida babeando frente a escaparates caros, sin poder nunca entrar. Lo suyo, fue siempre una inmersión en el mundo de la noche. Es una superviviente más, en una Barcelona de zombies –et tirons la queue-, con web-cámara.
Su gran aportación solidaria, a la campaña electoral del compañero Alfredo, será montar una carpa en Canaletas, con la intención política, de poner en marcha una gran mamada obrera, a la que podrán apuntarse todos los indignados de Barcelona; a cambio, de tan generosa prestación sexual gratuita, depositarán su voto, a favor de su ídolo izquierdista.
“A mi Arturo y Alfredo, no me los toca ninguna sargentona pendeja”, sentenció furiosa al despedirse de mí, bien navegada y entrada en licores. En el puerto de Marsella, se doctoró en lengua francesa.
Mi entrañable profesora Tragapelotas, está dispuesta a presentar batalla ideológica contra la “rama blanca” del PSC. La señorita Chacón está en su diario de guerra contra la hipocresía zapatista.